DÍA 4 QUE FUERA

La frase popular "Día 4 que Fuera" hace referencia a la víspera de las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena.

Hasta los años sesenta, las fiestas comenzaban el día 5 de septiembre por la mañana con la Fiesta del Pasodoble, y fue en esa década cuando se añadió el pregón de fiestas. Por eso, el día 9, después de despedir a la Virgen por la mañana y de celebrar la entrada de Nuevos Capitanes y Alféreces; y el intercambio de bandas, por la tarde, la gente decía popularmente "día 4 que fuera", expresando así su deseo de que las fiestas empezaran de nuevo ese mismo día, es decir, que o terminaran.

Seguir leyendo...

¡Escucha!

Síguenos en...

Magnum opus

Autor: Francisco Ribera Sevilla – Cronista de la Comparsa de Labradores

La bordadora se afanaba en dar las últimas pasadas al conjunto multicolor, consiguiendo el efecto “de realce” que tanto luce en un bordado. El terciopelo negro ennoblecía unos racimos de uva, cuyas hojas ascendían enroscadas hacia el hombro. El blanco tergal de la espalda, lienzo impoluto en el que lucir miles de alegorías sobre nuestra comparsa, mostraba una pareja de labradores portando una cesta de frutas. La pequeña luz del flexo apenas permitía ver la obra de arte que Puri tenía en sus manos, sólo centraba su alumbramiento en el último racimo.

Entre las bobinas sobrantes, alejado de las exigua luz del flexo, asomaba el pliego de papel cebolla con el dibujo utilizado para el bordado. Joaquín “el practicante” había plasmado una vez más su maestría en él, con la simpleza del lápiz y la sapiencia de su arte.

Cuando la última puntada silenció el traqueteo de la máquina, arropada por la soledad de su pequeño taller, Puri dedicó unos instantes a saborear su obra. Un pensamiento estremeció su cuerpo al saber que aquella era verdaderamente su magnum opus. La imaginó a la luz del sol del día. Azul, rojo, oro, verde, plata, limonado, turquesa, grana, púrpura, añil, rubio, encarnado, pajizo…..

– La vista del bloque desde atrás será pura sinfonía multicolor – pensó mientras acariciaba su preferido rojo bermellón.

Era el momento de despedirse, de entregarlo a su dueño. Con cariño depositó el chaleco en una caja, envuelto en algodón perfumado, y lo llevó en sus brazos hasta su nuevo hogar. Su consuelo era saber que volvería a verlo, expuesto en todo su esplendor, formando parte de esa galería de arte en movimiento que es nuestra comparsa.

Francisco Ribera Sevilla

fcoribera@gmail.com

Cronista de la Comparsa de Labradores

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies