DÍA 4 QUE FUERA

La frase popular "Día 4 que Fuera" hace referencia a la víspera de las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena.

Hasta los años sesenta, las fiestas comenzaban el día 5 de septiembre por la mañana con la Fiesta del Pasodoble, y fue en esa década cuando se añadió el pregón de fiestas. Por eso, el día 9, después de despedir a la Virgen por la mañana y de celebrar la entrada de Nuevos Capitanes y Alféreces; y el intercambio de bandas, por la tarde, la gente decía popularmente "día 4 que fuera", expresando así su deseo de que las fiestas empezaran de nuevo ese mismo día, es decir, que o terminaran.

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De raso y oro

De raso y oro

 

«Traje de raso y oro… que jaranero…»

Me debo estar haciendo mayor y el tiempo debe estar causando mella en mis pensamientos porque últimamente tiendo a llevar la mente hacia el pasado y recordar… quizá es que me falta gente, quizá es que miro a mi hijo crecer a pasos acelerados y a darme cuenta que los años parecen meses, que las fiestas se suceden cada vez más rápido y que el tiempo parece contener una medida de aceleración…y en ese viaje al pasado, síntoma de la madurez, recuerdo como la gente de mi generación vivimos una explosión festera indescriptible: con unos siete u ocho años yo viví la incorporación de la mujer a la fiesta, vi como las fiestas alcanzaban la dimensión que hoy tienen al sumar a la féminas a sus filas, recuerdo la intriga y la ilusión de presenciar los trajes, las telas, las caras emocionadas de las que por primera vez vestían los colores de su comparsa… que expectación… y claro, recuerdo cuando lo Moros Nuevos decidieron tras algunos años de espera que las socias podíamos participar en las fiestas… muchas comparsas habían dado cabida ya a las mujeres, habían decidido colores, algunas seguían con sus tonos característicos . Otras comparsas habían decidido que la innovación era que las féminas vistieran por ejemplo otros tonos en sus pantalones o en sus camisas…
Cuando llegó nuestro turno, sabíamos que la innovación llegaba hasta cierto punto y que los colores que los hombres portaban, debían trasladarse a nuestra indumentaria. Es nuestra seña de identidad…

Esa  identidad que el amarillo nos proporciona. El amarillo nos envuelve y cuando llega septiembre y el aire huele a alábega, a pólvora, cuando la música da comienzo a la leyenda, cuando los Moros Nuevos toman la corredera como un sol que atraviesa la historia, como la arena del desierto que guarda el pasado e inaugura el futuro, que nos identifica, nos recuerda, nos alienta y nos guía.

Moras Nuevas

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En las fiestas, el amarillo de los Moros Nuevos no es solo un color. Es luz, historia y alma envuelta en raso.

Hace poco un compañero de trabajo al interesarse por las Fiestas de Moros y Cristianos, quizá cansado de oírme hablar de ellas, me dijo:
– Ahhhh y ¿Os disfrazáis durante esos días?- debió ver mi cara de horror y frunció el ceño en señal de duda…-

Como un mantra repetido a lo largo de muchos años, y cansada de escucharlo en mi casa-respondí:
– Un villenero jamás se disfraza en fiestas. En Villena nos vestimos. Y es algo tan sumamente litúrgico e importante que va más allá del mero hecho de ponerte unas ropas….-

Es algo que te transporta, te cambia, te envuelve. Vestir los colores de tu comparsa supone como una especie de transformación personal. Durante días ese será tu uniforme, combatirás el calor, el sueño, desafiaras a la hora, pero siempre con tu uniforme… para los Moros Nuevos el amarillo será nuestra bandera, y ponernos el pantalón amarillo, colocarnos nuestro atuendo y los colores que lo envuelven serán bálsamo para combatir el estrés, los malos momentos del año, para olvidar lo malo y pensar en lo bonito de la vida, porque en Villena vestirse de festero es hacer una catarsis.
El amarillo de los pantalones como la arena dorada del desierto que guarda secretos de siglos es un color que no solo se viste, sino que habla: de orgullo, de tradición, de herencia, de fuerza. Nos colocaremos nuestra camisa azul brillante como las noches de verano, esas en las que sueñas con el día 5….
Y los chalecos rojos coronados de bordados negros a los que manos virtuosas dieron forma y envolverán nuestros torsos y nos colocaremos las fajas verdes como la esperanza que revive cada septiembre en forma de devoción a la Virgen morena y protegerán nuestros atuendos el negro, profundo, el que denotará la fuerza contenida en cada cuero, en cada pliegue para que el resto de colores asomen aún más la luz.
Y cuando los Moros Nuevos pasen, con el amarillo al frente como bandera del corazón, el pueblo entero se detendrá un segundo… para mirar, para soñar, para volver a creer, para salvaguardar una tradición que anida en el corazón de cada uno de los que vestimos los mismos colores, como buenos guardianes de las tradiciones.

Y en cada color se trasladará una voz que susurrará historias al viento, un recuerdo, un legado. Porque en Villena, los colores no solo se ven: se sienten, se viven, se lloran.

Moros Nuevos el día 5 en la calle Nueva

raso y oro del pantalón de Moro Nuevo

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